Proyecto Facultad de Química

13.10.2016 - 11:29

El Parque Lecocq participa en un proyecto experimental con la cátedra de Inmunología de la Facultad de Química que se basa en utilizar el sistema inmunitario de las llamas para generar determinadas moléculas (anticuerpos), que tendrá funciones terapéuticas para la cura del cáncer, combatir inflamaciones e incluso obtener moléculas para detectar drogas y pesticidas.

¿POR QUÉ SE TRABAJA CON LAS LLAMAS?

Se elige a la llama porque este animal tiene la particularidad de generar un tipo de anticuerpos especiales que son fáciles para sintetizar en laboratorio.

Los anticuerpos (sustancia segregada por el organismo que combate las enfermedades) que producimos la mayoría de los vertebrados tienen dos partes, una compuesta por una cadena pesada y la otra por una cadena liviana. Las llamas, los camellos, las alpacas y algunos tiburones además de crear este tipo de anticuerpos crean otro que es más sencillo denominado “DHH”, compuesto únicamente por la cadena pesada.

Sobre estos últimos trabaja la Facultad de Química ya que es mucho más fácil, científica y económicamente hablando, reproducirlos en el laboratorio.

Lo que se hace es extraerle sangre e inyectarle al animal el antígeno (molécula de interés de la cual queremos obtener anticuerpos). Al tiempo se le vuelve a sacar sangre para ver que su organismo generó anticuerpos contra ello.

Esto es inocuo para el  animal, ya que el mismo sigue con su vida normal, no es necesario tenerlo estabulado en un laboratorio, y no presenta síntomas secundarios. Todas las maniobras las realizan directamente los veterinarios.


EL PROYECTO

Es financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Tiene tres grandes aplicaciones.

1. La más importante es la de uso terapéutico para la cura del cáncer. Los anticuerpos que se crean a partir de este trabajo actúan directamente sobre el tumor y la zona afectada, a diferencia de la mayoría de los tratamientos actuales, que actúan sobre todas las células del organismo, perjudicando más a las cancerosas pero también a las sanas.

Lo que sucede comúnmente en nuestro sistema inmunológico es que reconoce a las células cancerosas y las ataca, pero éstas ponen “señales” en su superficie que actúan confundiendo a nuestros anticuerpos, amortiguan el ataque mientras tanto aprovechan y se expanden. La particularidad de los anticuerpos de las llamas es que detectan y bloquean esas señales, atacando directamente a las células afectadas.

La Facultad de Química ya generó esos los anticuerpos para el cáncer, solo queda esperar que el Instituto Pasteur (quien trabaja con el antígeno del cáncer) verifique su función. 

2. También abarca a las enfermedades inflamatorias, en las cuales se puede administrar al paciente anticuerpos que vayan directo a la zona afectada y “apaguen” la inflamación. Es algo dirigido y se administra por dosis. Es más focalizado y efectivo que las terapias normales que afectan otras cosas como por ejemplo con el corticoide.

3. Una tercera aplicación es para detectar moléculas como los pesticidas o las drogas de abuso aplicándolas de forma analítica, para ver por ejemplo si hay determinado pesticida en una muestra de agua o si hay cocaína o marihuana en muestras de saliva.

 

 

Compartir