Proyecto Facultad de Química

El Parque Lecocq participa en un proyecto experimental con la cátedra de Inmunología de la Facultad de Química que se basa en utilizar el sistema inmunitario de las llamas para generar determinadas moléculas (anticuerpos), que tendrá funciones terapéuticas para la cura del cáncer, combatir inflamaciones e incluso obtener moléculas para detectar drogas y pesticidas.

¿POR QUÉ SE TRABAJA CON LAS LLAMAS?

Se elige a la llama porque este animal tiene la particularidad de generar un tipo de anticuerpos especiales que son fáciles para sintetizar en laboratorio.

Los anticuerpos que producimos la mayoría de los vertebrados (proteínas segregadas por el organismo para combatir las enfermedades)  tienen dos partes, una compuesta por una cadena pesada y la otra por una cadena liviana. Las llamas, los camellos, las alpacas y algunos tiburones, además de crear este tipo de anticuerpos, crean otro que es más sencillo denominado “DHH”, compuesto únicamente por la cadena pesada.

Sobre estos últimos trabaja la Facultad de Química ya que es mucho más fácil reproducirlos en el laboratorio, científica y económicamente hablando,.

Lo que se hace es extraerle sangre e inyectarle al animal el antígeno (molécula de interés de la cual queremos obtener anticuerpos). Al tiempo se le vuelve a sacar sangre para ver que su organismo generó anticuerpos contra ello.

Esto es inocuo para el  animal, ya que el mismo sigue con su vida normal. No es necesario tenerlo estabulado en un laboratorio y no presenta síntomas secundarios. Todas las maniobras las realizan directamente los veterinarios.


EL PROYECTO

Es financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Tiene tres grandes aplicaciones:

1. La más importante es la de uso terapéutico para la cura del cáncer. Los anticuerpos que se crean a partir de este trabajo actúan directamente sobre el tumor y la zona afectada, a diferencia de la mayoría de los tratamientos actuales. En efecto, actualmente los tratamientos actúan sobre todas las células del organismo, y, aunque perjudiquen más a las cancerosas, también perjudican a las sanas.

Lo que sucede comúnmente en nuestro sistema inmunológico es que aunque éste reconozca a las células cancerosas y las ataque,  éstas producen “señales” en su superficie que  confunden a nuestros anticuerpos amortiguando su ataque y facilitando la expansión de las células tumososas. Los anticuerpos de las llamas tienen la particularidad de detectar y bloquear esas señales, atacando directamente a las células afectadas.

La Facultad de Química ya ha generado esos anticuerpos contra el cáncer y sólo resta esperar que el Instituto Pasteur (que trabaja con antígenos del cáncer) verifique su función. 

2. También sus aplicaciones abarcan las enfermedades inflamatorias, en las cuales se puede administrar al paciente anticuerpos que vayan directo a la zona afectada y detengan el proceso de inflamación. Es un tratamiento dirigido, se administra por dosis, y resulta ser más focalizado y efectivo que las terapias normales que utilizan, por ejemplo, corticoides.

3. Por último pueden utilizarse para detectar moléculas como las presentes en pesticidas o drogas de abuso, para analizar por ejemplo si existe determinado pesticida en una muestra de agua o si hay cocaína o marihuana en muestras de saliva.

 

 

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